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| Documento: Carta de. GI Cristine Brinderberger |
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Rvdo. Carlos, le voy a enviar una carta en donde anexo una copia de una invitación que le hicieron al hermano Mayor de las Naciones Unidas del Yoga, la misma que nunca apareció como tal, para esto el Maestre Estrada envió una delegación encabezada por el entonces GURU Domingo Dias Porta, en donde sucedieron cosas inéditas y que nos hacen pensar en la Misión dejada por el M.S. MAESTRE a su primer discípulo". No comento más mejor es que lean la carta enviada el el Gl. Cristine a este servidor. PAX...PASH...PEACE...PIECE...PAZ...
CARTA ENVIADA POR EL M. RVDO. GL. CRISTINE BRINDERBERGER AL RVDO. GAGPA CARLOS SANTOS EL 2 DE ENERO DEL 2.006, SIENDO ESTE UN DOCUMENTO PARA LA HISTORIA Y LOS NUEVOS EVANGELIOS DE LA NUEVA ERA. Tengo el gusto de enviar a usted copia fotostática del escrito de "Naciones Unidas del Yoga" que en su tiempo fuá motivo para que el Maestro Días Porta, entonces con el grado de Guru, acompañado de los Getulses Carlos Moisés Michán Amiga y Shaya Michán Musri, por encargo del S. Maestre Estrada, fueran a Estocolmo a investigar de cuándo y donde se llevaría a cabo la reunión que tendría que presidir el Maestre Estrada como Yogi-Marahaj. Los tres salieron primero rumbo a España, donde sustentaron varias conferencias, presentaciones de Yoga, promocionaron la reunión de la Conferencia por la Unidad Humana para el año 1976, etc., y finalmente el Hno. Carlos Moisés Michán decidió establecerse en ese país y fundar la G.F.U. El Maestro y Shaya prosiguieron su viaje hacia Hamburgo, donde yo los alcancé, siendo ellos huéspedes de Kundalini Yoga y yo de una prima mía en esa ciudad. También ahí el Maestro ofreció pláticas, que yo traducía al alemán, presentaciones de Yoga y promociones, etc., y pues llegó el día en que los tres nos trasladaríamos a Estocolmo para ver, informarnos, acerca del asunto que nos había llevado tan lejos.
Arribamos el 11 de octubre de 1975, se sentía ya mucho frío, los días algo cortos, el paisaje se veía invernal, pero nosotros nos dedicamos a buscar la dirección que se menciona en la carta, dimos con ella en un edificio de muchos pisos, grande y gris, no recuerdo quién nos abrió una puerta pesada de madera y entramos. Subimos escaleras. me parece que unos tres pisos, llegamos al apartamento que nos interesaba, y tocamos. Sentíamos que el corazón se nos salía del pecho, el Maestro Días Porta tenía la casi seguridad que nos abriría la puerta el mismísimo Maestre, pero nada. ... Volvimos a tocar, y a tocar y a tocar y ... nada, Finalmente salió el vecino, un hombre alto, medio pelirrojo, quien nos dijo que nos estaba oyendo tocar la puerta, que si no sabíamos que la persona que vivía ahí desde hace dos o tres meses se había ido a Hungría a impartir clase de Yoga a niños. ¿Cómo?, le preguntó el Maestro Días Porta, si apenas hace dos días él había llamado desde Hamburgo por teléfono y una persona le había contestado, diciéndole que lo esperaba ahí, en esa dirección. Pues no, contestó el vecino, acá no hay nadie, y eso desde hace meses. Así que nos despedimos agradeciéndole su atención para con nosotros. En la tarde de ese día los tres salimos a buscar la dirección que le habían proporcionado al Maestro en la mañana. Subimos y bajamos del metro, subimos y bajamos de un autobús, caminamos en un gran frío, y por fin llegamos a la mencionada casa, que resultó ser algo así como la sede espiritual tibetana en esa ciudad. Nos recibieron con mucha atención, nos invitaron a tomar algo caliente, pues veníamos con la cara y manos congeladas, y luego se llevaron al Maestro y a Shaya a la planta alta, para presentarle al lama que residía ahí. A mí no me permitieron subir, ya que eso estaba prohibido a las mujeres, así que el Maestro les dijo a los habitantes que hoy en día la mujer SI tiene derechos y me indicó subir, ante la mirada atónita de los presentes, especialmente de las mujeres que ahí se encontraban. Bueno, en la planta alta pasamos al aposento del Lama, un hombre relativamente joven, con rasgos faciales tibetanos, vestido con su atuendo, supongo, que de Lama predominando el color rojo y oro, y se encontraba recostado en su cama, en meditación, nos dijeron. El Maestro entró, vestido de acuerdo con su grado de GURU Occidental, con capa, sandalias y su traje templario. El contraste entre ambos personajes era imponente. Empezaron a conversar, de alguna manera se dieron a entender, y durante la plática el Maestro le explicó al Lama lo que es una meditación, cómo se llega de ahí a la concentración, y otras cosas más acerca del ceremonial. El Lama se mostró muy interesado y atento y finalmente bajó de su cama y nos invitó a bajar y conocer su santuario. Ahí nos tomamos muchas bonitas fotos con el, mismas que cuando las mostré en la México, "desaparecieron misteriosamente". Bueno, pues tampoco esta visita al Lama arrojó alguna luz sobre la carta de las "Naciones Unidas del Yoga". Así que nuevamente nos despedimos, enriquecidos con tantas valiosas experiencias. El Maestro tomó su avión al día siguiente, con Shaya, y se fueron a pasar unos días a Suiza. Yo regresé a México.
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